Sonora, al límite

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Ni con nuevos pozos alivian sed.

Guaymas-. Sonora enfrenta graves problemas por la escasez de agua, una situación que cada vez se volverá más extrema debido a la emergencia climática, a causa de la imparable emisión de gases de efecto invernadero, altas temperaturas y escasez de lluvias.

Las ciudades con mayor nivel de estrés hídrico son Hermosillo, Guaymas, Álamos, Huatabampo, Etchojoa, Navojoa, Nogales y Nacozari.

Marco Antonio Ahumada, integrante de la iniciativa Guaymas, ¿Cómo Vamos?, recordó que en esta ciudad portuaria el abasto de agua potable es por tandeo, es decir, de manera intermitente.

“La mayoría de las colonias de Guaymas reciben agua tres veces por semana hay unas que reciben dos veces por semana, y otras que reciben una vez por semana”, explicó.

En municipios como Hermosillo y Guaymas la falta del recurso llega a niveles insostenibles, lo que se agrava debido al crecimiento desmedido de colonias y fraccionamientos.

La ausencia de agua es muy notoria en nuestros hogares donde son dos o tres horas nada más de agua y el resto del día, la noche, no tenemos el recurso”, indicó Ignacio Peinado Luna, dirigente de la Unión de Usuarios.

Acciones como el abasto de agua en pipas y la perforación de nuevos pozos ya no son suficientes, para aliviar la sed de los sonorenses.

Todas las colonias están así, lo que pasa es que se han hecho demasiadas viviendas del Infonavit, y eso es lo que nos afecta”, advirtió Ana Bertha Lepe, habitante de la colonia San Vicente, al sur de Guaymas.

Desalinizar el agua de mar

Ante esta preocupante situación, la apuesta de Sonora es por las desoladoras, como la que el pasado 15 de julio se puso en marcha en Guaymas-Empalme, comentó José Luis Jardines, vocal ejecutivo de la Comisión Estatal del Agua (CEA).

“Tenemos que buscar nuevas fuentes, ¿cuáles son esas nuevas fuentes?, básicamente la desalinización de las aguas de mar y las salobres, así como la reutilización del agua residual”, puntualizó.

El objetivo a decir de José María Martínez, director del Organismo de Cuenca Noroeste de la Conagua, es aprovechar los casi mil kilómetros de costa del golfo de California o mar de Cortés.

“Podemos decir que es una solución a mediano y largo plazos, porque las tecnologías cada vez hacen más eficiente el aprovechamiento del agua de mar”, manifestó.

La desalinizadora de Guaymas-Empalme genera 200 litros por segundo de agua potable, para beneficio de cerca de 100 mil habitantes.

La planta utiliza tecnología de ósmosis inversa, con membranas y alta presión para separar los sólidos de los líquidos.

“Pensar en la desalinización ya no es una cuestión extraordinaria, tenemos que pensar que es una opción de la que tenemos que echar mano”, sostuvo el titular de la CEA.

Agua para los seris

Otra desalinizadora que se encuentra en etapa de pruebas, dio a conocer el ingeniero José María Martínez, es la de Punta Chueca, que abastecerá a 290 familias Seris, de la Nación Comca’ac, en el municipio de Hermosillo, atendiendo una demanda histórica del pueblo indígena.

“La de Punta Chueca es una planta de nueva generación, automática con telemetría; ésta va a estar al servicio de la comunidad de Punta Chueca de la Nación Comca’ac, y ése es el camino, el futuro para nuestras poblaciones”, comentó.

La desalinizadora para los Seris operará con la ayuda de una planta solar, con el fin de evitar los altos costos de la energía eléctrica, y la participación de jóvenes de la comunidad, que ayudarán a difundir el mensaje sobre la importancia de cuidar el agua.

Tarifas

Precisamente, el precio de la energía eléctrica hace que el agua de las desalinizadoras sea mucho más cara, que la que proviene de pozos o presas.

En Guaymas-Empalme, el metro cúbico pasará de entre siete pesos a 22 pesos, a más del triple de su precio actual, reconoció José Luis Jardines, vocal ejecutivo de la Comisión Estatal del Agua.

“El costo lo va a subsidiar el gobierno del estado en lo que resta de 2022, pero estamos viendo que el año próximo, las poblaciones beneficiadas tendrán que mejorar sus tarifas para hacer frente a esa agua que es más cara”, subrayó.

El ingeniero civil resaltó que en un proyecto que se tiene pensado para una desalinizadora en Hermosillo, el metro cúbico pasaría de nueve pesos hasta 30 pesos, porque la energía no sólo se usará para desalar el agua, sino para subirla 320 metros sobre el nivel del mar.

“Por supuesto que esto depende de la tecnología que se eche mano, ahora hay nanofiltración y ultrafiltración, y una serie de técnicas que van ir abaratando esas soluciones”, acotó.

Para Ahumada, no hay agua más cara que la que no se tiene, aunque la opción de las desaladoras debe ser acompañada de otras acciones como la reparación de fugas, ya que a nivel estatal como a nivel nacional se desperdicia entre 40 y 50% del agua disponible en la red de tubería.

“Sí es una opción, es algo que puede ayudar bastante, pero no se debe dejar de lado que tiene que haber otros objetivos, que hay que mejorar la cuestión de los organismos operadores, no puedes venir a entregarle algo a alguien para que lo tire”, sentenció.

En tanto, Rolando Díaz Caravantes, profesor-investigador del Colegio de Sonora, agregó que las desalinizadora no son la fórmula mágica, también se tiene que detener el crecimiento desmedido de las ciudades.