La presión generada por la exposición de documentos oficiales y claves catastrales finalmente obligó a Blanca Pedrín Torres a romper el silencio. Tras ser exhibida por este medio, la empresaria y autodenominada activista terminó por reconocer públicamente que su familia sí posee intereses inmobiliarios en la zona del Camino Costero en Cabo del Este, un predio que actualmente se comercializa en más de 37 millones de pesos.
A través de un mensaje en redes sociales en respuesta a las investigaciones publicadas, Pedrín intentó justificar la situación apelando, de nueva cuenta, a un supuesto sacrificio altruista.
Sin embargo, detrás del discurso de “amor al terruño”, se esconde una realidad física y comercial que echa por tierra la versión de la activista.
El mito de la plusvalía y la realidad del predio “encerrado”
En su declaración, Blanca Pedrín asegura que a su hermano le convendría más que la zona se mantenga privatizada para ganar plusvalía. Sin embargo, fuentes confidenciales consultadas por este medio, con amplio conocimiento de la topografía y situación legal de los lotes en el Zacatón, revelaron que la verdadera urgencia de la familia Pedrín por abrir el camino costero es una cuestión de mera supervivencia inmobiliaria: el terreno de su hermano no tiene acceso.
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