Meliá también cede ante la presión de Trump y abandona la gestión de 15 hoteles en Cuba

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Meliá, la cadena hotelera con mayor presencia en Cuba, con 34 activos, ha anunciado este miércoles a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que deja de operar 15 hoteles en Cuba. “Ante los acontecimientos y circunstancias que van sucediendo en el contexto geopolítico social, legal y económico de la República de Cuba, la Sociedad, en el ámbito de su ejercicio continuado de evaluación de riesgos, informa de que su filial, la entidad portuguesa Ilha Bela, ha adoptado la decisión de concluir de forma inmediata la prestación de los servicios de gestión y comercialización, así como la cesión de uso de nuestras marcas hoteleras, con relación a los siguientes quince hoteles, todos ellos ubicados en la República de Cuba”, señala la compañía en un hecho relevante remitido a la CNMV. El anuncio se produce tan solo un día después de que Iberostar, la otra gran compañía española con presencia en la isla, anunciara que deja de gestionar parte de sus hoteles por la crisis. De fondo está la nueva oleada de sanciones estadounidenses que entran en vigor este viernes para empresas que operen con Gaesa, el conglomerado militar cubano, que tiene la propiedad de muchos de los establecimientos que gestionan multinacionales del sector turístico.

Los hoteles afectados por la decisión de Meliá son el Gran Hotel Bristol Habana Vieja Member of The Meliá Collection; Innside Catedral Habana; Meliá Buena Vista; Meliá Cayo Santa María; Meliá Jardines del Rey; Meliá Las Dunas; Meliá Península Varadero; Paradisus Los Cayos; Paradisus Princesa Mar; Paradisus Río de Oro; Paradisus Varadero; Sol Caribe Beach; Sol Cayo Santa María; Sol Río de Luna y Mares y Sol Varadero Beach. Esos 15 inmuebles pertenecen a Gaesa, el conglomerado militar en el punto de mira de la Administración de Trump, mientras que los otros 19 que opera la cadena balear en el archipiélago son propiedad de sociedades vinculadas al Ministerio de Turismo. El cese de actividad no afecta, en principio, a estos otros establecimientos.

“Esta decisión, ya avanzada el pasado 26 de mayo a la propiedad de estos hoteles y que les ha sido confirmada en el día de hoy, ha sido tomada desde un profundo sentido de responsabilidad empresarial”, recalca el comunicado. La decisión, añade, “responde y es consecuencia de una combinación de circunstancias sobrevenidas ajenas a la capacidad de gestión o actuación de Ilha Bela, las cuales, todas ellas, han impactado de forma significativa en la operativa, legalidad y seguridad en la prestación de los referidos servicios para estos hoteles”.

La compañía de la familia Escarrer diluye en su anuncio el impacto económico de esta salida, “en tanto la gran mayoría de los hoteles antes indicados se encuentran actualmente cerrados y carentes de actividad como consecuencia de los problemas energéticos y de caída de la demanda que viene sufriendo la República de Cuba”. En cualquier caso, la cadena española recalca que su filial está activando y llevando a cabo planes específicos para acometer una desafiliación ordenada de estos hoteles. “Igualmente, se están implementando los oportunos protocolos para informar de manera transparente a proveedores y clientes”, ha informado.

El anuncio, comunicado a las 9.58 horas a la CNMV, no ha tenido impacto negativo inmediato en la cotización de los títulos de la hotelera, cuya cotización subía un 0,8% casi una hora después. El signo se ha cambiado a media sesión, aunque los títulos han remontado a última hora para cerrar la jornada con una ganancia del 0,36%. Las acciones de Meliá acumulan una fuerte revalorización en lo que va de año, Empezaron el ejercicio cotizando a 7 euros y llegaron a superar los 12 euros el pasado 14 de mayo, acumulando una apreciación del 71,4% y regresando a niveles de 2018. Posteriormente, los títulos retrocedieron un 7% en las dos siguientes semanas, en gran medida por el ultimátum de Washington para las empresas extranjeras en Cuba. Este miércoles se encuentran algo por encima de los 11 euros, con una capitalización bursátil total próxima a los 2.500 millones.

La salida de Meliá de Cuba se suma a la de Iberostar, que anunció una medida similar este martes por la que deja de operar 12 de sus 18 hoteles en el país caribeño. El viernes 5 de junio es la fecha marcada en rojo por la Administración de Trump para que las compañías hoteleras extranjeras que operan con activos propiedad de Gaesa, el conglomerado militar cubano, cesen sus operaciones. De no hacerlo, se expondrían a fuertes sanciones económicas por parte de Washington si considera que están colaborando con el Gobierno cubano. Aunque muchos analistas destacan la ambigüedad de la norma estadounidense, lo que abre la puerta a la arbitrariedad en la toma de decisiones.

La hotelera canadiense Blue Diamond fue la primera empresa en dar el paso de la retirada. El pasado viernes anunció que dejaba sus operaciones en la isla, aunque desligó ese paso de las posibles sanciones estadounidenses. “La decisión no ha sido tomada por acciones adoptadas por el Gobierno de Estados Unidos y sí debe ser atribuida a una combinación de actores, entre los que se incluyen la reducción y la posterior suspensión de vuelos entre Canadá [el primer mercado emisor de turistas] y Cuba, a través de Air Canada, que afecta al servicio en el destino y el deterioro de las condiciones operativas en el destino, lo que impide mantener los estándares de calidad”, recalcó la compañía en un comunicado.

Meliá abrió en mayo de 1990 su primer hotel en Cuba en la localidad costera de Varadero, donde se concentran actualmente la mayoría de sus establecimientos en la isla. El activo con el que comenzó su andadura, el Sol Palmeras, es un cuatro estrellas que todavía sigue operando, según la página web de la compañía. En esta también figura el que quizás es su activo más emblemático: el Tryp Habana Libre. El edificio de 25 plantas en la capital, el tercero más alto del país, es uno de los mayores hoteles de la isla y fue usado como cuartel general de las tropas de Fidel Castro durante la revolución cubana. De lo que no hay rastro en la web de la hotelera española es de los inmuebles afectados por la retirada anunciada este miércoles.