Ante el avistamiento de ballenas atrapadas en artes de pesca, el instinto inmediato de muchos navegantes es intentar ayudarlas. Sin embargo, especialistas en conservación marina han lanzado una alerta contundente: intervenir sin capacitación es ineficaz y potencialmente mortal. Astrid Frisch Jordán, presidenta de Ecología y Conservación de Ballenas A.C., enfatizó que la “regla número uno” es jamás ingresar al agua con el animal.
La advertencia responde a una realidad física peligrosa. Una ballena enmallada es un animal bajo estrés extremo, que con sus 16 metros de largo y 40 toneladas de peso puede reaccionar de forma impredecible. “Meterse al agua es arriesgar la vida de manera innecesaria; la están pasando muy mal y pueden golpear”, explicó la experta, urgiendo a la población a limitar su actuación a reportar el hecho a la Red de Asistencia a Ballenas Enmalladas (RABEN).
Además del riesgo humano, existe una razón técnica para no actuar por cuenta propia. Los especialistas piden no cortar las cuerdas, redes o boyas que el cetáceo lleve arrastrando. Estos elementos, lejos de ser “basura”, funcionan como marcadores visuales que permiten ubicar al ejemplar en la inmensidad del océano y sirven como herramientas de sujeción para que los equipos de rescate realicen las maniobras de liberación controlada.
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