Las recientes lluvias en Puebla reavivaron las críticas contra la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), luego de que habitantes y colectivos ambientales documentaran nuevamente escurrimientos de lixiviados provenientes del relleno sanitario de Chiltepeque, pese a que meses atrás la dependencia había descartado irregularidades en el sitio.
Videos difundidos por vecinos de Santo Tomás Chautla mostraron corrientes de líquidos contaminantes saliendo del basurero y avanzando hacia cauces conectados con la presa de Valsequillo y afluentes del río Atoyac. Las imágenes comenzaron a circular después de las precipitaciones registradas en los últimos días y reforzaron las denuncias sobre posibles afectaciones ambientales y sanitarias en la región.
Tras la presión social y la difusión de las evidencias, la Profepa colocó sellos de clausura parcial y temporal al relleno sanitario operado por la empresa Resa. No obstante, la autoridad federal aclaró que las actividades podrán restablecerse una vez que la compañía demuestre medidas para reducir riesgos ambientales derivados de la operación del confinamiento.
La suspensión no frenó completamente el funcionamiento del sitio. Durante la jornada continuaron ingresando camiones recolectores con residuos provenientes de municipios de la zona metropolitana de Puebla, mientras trabajadores realizaban labores improvisadas con costales de arena para intentar contener los derrames.
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