Estados Unidos condiciona el suministro de armas a Israel en caso de invasión a Rafah

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En una reciente entrevista con CNN, el presidente estadounidense, Joe Biden, ha hecho una declaración contundente que podría tener repercusiones significativas en el conflicto en Oriente Medio. Biden afirmó que Estados Unidos dejará de suministrar ciertas armas a Israel si el país emprende una gran invasión de la ciudad sureña gazatí de Rafah.

El mandatario señaló que hasta el momento, el gobierno de Benjamín Netanyahu no ha cruzado las líneas rojas, limitándose a enviar efectivos a los suburbios de la ciudad. Sin embargo, dejó en claro que si Israel entra en Rafah, una ciudad densamente poblada, se abstendrá de proporcionar armas históricamente utilizadas para operaciones en áreas urbanas.

La suspensión de la entrega de ciertos tipos de armamento, como las bombas de 900 kilogramos, se relaciona con informes sobre víctimas civiles en Gaza debido a ataques con este tipo de armas. Biden expresó su preocupación por la pérdida de vidas civiles y destacó que las acciones militares israelíes ya están causando problemas con Egipto, un país con el que Estados Unidos busca mantener buenas relaciones y proporcionar asistencia.

El presidente reiteró que el apoyo de Estados Unidos a las operaciones israelíes no se extenderá a zonas densamente pobladas del enclave palestino. Advirtió a Netanyahu y a otros líderes israelíes que no contarán con el respaldo estadounidense si atacan centros de población civil.

Biden enfatizó que Washington seguirá abasteciendo a Israel con armas defensivas, especialmente aquellas destinadas al sistema antiaéreo Cúpula de Hierro, para protegerlo de ataques de adversarios regionales. Esta medida busca equilibrar la seguridad de Israel con la protección de los civiles en Gaza, promoviendo así una solución más equitativa y pacífica al conflicto en la región.

Reacción de Israel
A través de su embajador ante las Naciones Unidas (ONU), Israel rechazó la amenaza del presidente estadounidense.

«Es una declaración difícil y muy decepcionante de parte de un presidente al que hemos estado agradecidos desde el comienzo de la guerra», dijo Gilad Erdan a la radioemisora pública de su país, en lo que es la primera reacción oficial de Israel.

«Está bastante claro que cualquier presión sobre Israel, cualquier restricción que se le imponga, incluso de aliados cercanos preocupados por nuestros intereses, es interpretada por nuestros enemigos» y «les da esperanza«, agregó.

«Si se impide a Israel entrar en una zona tan importante como el centro de Rafah, donde hay miles de terroristas, rehenes y dirigentes de Hamás, ¿cómo se supone que se va a lograr el objetivo de aniquilar» al grupo terrorista palestino, se preguntó el embajador israelí.

«Al final, el Estado de Israel hará lo que crea que debe hacer por la seguridad de sus ciudadanos», insistió.